En las zonas acuáticas modernas de hoteles, resorts y centros recreativos, una parte esencial de la instalación permanece fuera de la vista de los usuarios. Las atracciones, chorros, arcos y cortinas de agua son los elementos más visibles, pero detrás de ellos funciona una infraestructura formada por tuberías, bombas, sistemas de filtración, equipos de tratamiento y dispositivos de control.
Su correcta configuración influye directamente en la calidad del agua y en el funcionamiento seguro de toda la zona.
El reto aumenta durante los periodos de mayor ocupación. Cuantos más usuarios utilizan la instalación, mayor es la cantidad de materia orgánica, partículas y otros contaminantes que llegan al agua. Por ello, el sistema debe estar preparado para trabajar de forma estable también durante las horas de máxima demanda.
Una zona sin un vaso profundo puede reducir determinados riesgos asociados a una piscina convencional, pero sigue necesitando un diseño hidráulico y sanitario adecuado.
¿Cómo funciona la recirculación del agua en un parque infantil acuático?
No todas las zonas de juegos acuáticos utilizan el mismo sistema.
Algunas instalaciones funcionan con agua de red que se utiliza una sola vez y posteriormente se evacua. Otras emplean un circuito de recirculación en el que el agua se recoge, se trata y vuelve a utilizarse en las atracciones.
En un Splash Park con recirculación, el agua que cae sobre la superficie se dirige mediante desagües hacia un depósito de compensación o almacenamiento.
Desde allí pasa por el sistema de tratamiento antes de regresar a:
· chorros;
· arcos;
· cortinas de agua;
· cañones;
· elementos interactivos.
El caudal de las bombas, la capacidad del depósito, la filtración y el número de atracciones deben dimensionarse conjuntamente.
Un sistema insuficiente puede tener dificultades para mantener los parámetros previstos cuando muchas atracciones funcionan simultáneamente. Por el contrario, aumentar simplemente la velocidad de circulación no garantiza una mejor filtración: cada componente debe trabajar dentro de su rango de diseño.
La filtración constituye una de las primeras barreras del sistema
Antes de volver a las atracciones, el agua debe liberarse de una parte importante de las partículas sólidas.
La filtración ayuda a retirar:
· arena;
· polvo;
· restos vegetales;
· pequeñas partículas sólidas;
· suciedad introducida por los usuarios.
Esto protege no solo la calidad del agua, sino también las bombas, válvulas y boquillas.
Una filtración correctamente dimensionada también facilita el trabajo de las fases posteriores del tratamiento, pero no sustituye la desinfección.
Filtración y desinfección cumplen funciones diferentes y deben considerarse partes complementarias de un mismo sistema.
¿Qué papel desempeña la desinfección?
Después de la eliminación de partículas, el agua requiere un control microbiológico adecuado al tipo de instalación.
Cuando se utiliza cloro, mantener una concentración residual dentro del rango establecido permite conservar capacidad desinfectante también después de que el agua abandone la sala técnica.
Su eficacia está relacionada, entre otros factores, con el pH.
Por eso, medir únicamente la concentración de cloro libre no ofrece una imagen completa del estado del agua. Deben analizarse conjuntamente los parámetros relevantes para el sistema utilizado.
En determinadas instalaciones también pueden incorporarse tecnologías complementarias, como:
· radiación UV;
· ozono;
· otros sistemas autorizados de tratamiento.
Estas soluciones pueden reforzar el tratamiento, pero no deben considerarse automáticamente un sustituto de la desinfección residual cuando esta sea necesaria según el diseño o la normativa aplicable.
¿Qué valores deben controlarse en España?
Los requisitos concretos dependen de cómo esté clasificada la instalación y también de la normativa autonómica aplicable.
Cuando la instalación entra dentro del ámbito del Real Decreto 742/2013, los valores paramétricos nacionales incluyen, entre otros:
· pH: 7,2–8,0;
· cloro libre residual: 0,5–2,0 mg/L, cuando se utiliza cloro o sus derivados;
· cloro combinado residual: ≤0,6 mg/L;
· turbidez: ≤5 UNF/FNU.
También se controlan otros parámetros en función del sistema de desinfección y del tipo de instalación.
La normativa estatal establece como mínimo un control rutinario diario antes de la apertura al público para determinados parámetros. La frecuencia real puede ser superior cuando así lo exige la normativa autonómica, el programa de autocontrol o las condiciones específicas de funcionamiento del establecimiento.
Por ello, no es recomendable diseñar la gestión sanitaria de un Splash Park utilizando únicamente valores genéricos obtenidos de otros países o instalaciones.
El control automático facilita la estabilidad del tratamiento
En instalaciones con una carga de usuarios variable, los sistemas automáticos de medición y dosificación pueden ayudar a mantener parámetros más estables.
Los sensores y controladores pueden supervisar determinados valores y ajustar la dosificación de productos químicos según la configuración de la instalación.
Esto no elimina la necesidad de controles manuales y mantenimiento.
El personal debe comprobar periódicamente:
· funcionamiento de sondas;
· calibración de equipos;
· niveles de productos;
· funcionamiento de bombas dosificadoras;
· resultados obtenidos mediante mediciones independientes;
· estado general de filtros y equipos.
La automatización funciona correctamente solo cuando los sensores y sistemas de dosificación reciben un mantenimiento adecuado.
¿Por qué aumenta la exigencia del sistema cuando hay más usuarios?
Cada usuario introduce en el agua pequeñas cantidades de materia orgánica y contaminantes.
Cuando aumenta el número de personas que utilizan la zona, también puede aumentar la demanda de desinfectante y la carga sobre los filtros.
Por eso, una instalación diseñada para un pequeño hotel no debería dimensionarse automáticamente de la misma manera que una zona acuática de un gran resort.
El diseño debe considerar:
· número máximo previsto de usuarios;
· número de atracciones;
· caudal total;
· horario de funcionamiento;
· capacidad del sistema de filtración;
· volumen de almacenamiento y recirculación.
El objetivo es disponer de margen suficiente para mantener los parámetros de calidad también en los periodos de mayor demanda.
El clima también modifica las condiciones de funcionamiento
En una instalación exterior, las condiciones ambientales pueden cambiar rápidamente.
La radiación solar puede acelerar la pérdida de cloro disponible, especialmente cuando el agua está expuesta directamente al sol.
Las temperaturas elevadas también modifican las condiciones del sistema y pueden aumentar las exigencias de control sanitario.
Por ello, una zona acuática situada en una región cálida de España puede requerir una estrategia operativa diferente de una instalación que funciona con temperaturas más moderadas.
La respuesta no consiste simplemente en añadir más producto desinfectante.
El sistema debe controlar conjuntamente el pH, la concentración de desinfectante, la filtración, el caudal de recirculación y los demás parámetros relevantes.
¿Qué importancia tiene el fabricante de las atracciones acuáticas?
Un fabricante de parques infantiles acuáticos no debería limitarse a seleccionar elementos visualmente atractivos.
La relación entre las atracciones y la infraestructura hidráulica debe definirse ya durante la fase de diseño.
Watersystem fabrica sus estructuras utilizando composites y plásticos técnicos especialmente seleccionados para instalaciones acuáticas de uso intensivo.
Estos materiales presentan resistencia a la corrosión y baja conductividad térmica y eléctrica.
Además, la empresa utiliza un número reducido de elementos móviles y diseña sus estructuras procurando facilitar el acceso a los componentes que requieren mantenimiento.
Estas características pueden simplificar determinadas tareas de servicio, aunque no sustituyen las inspecciones periódicas ni el mantenimiento de la instalación.
¿Cómo influyen los materiales en el mantenimiento?
Los materiales estructurales están expuestos continuamente a:
· agua;
· humedad;
· productos utilizados para el tratamiento;
· radiación solar;
· cambios de temperatura;
· uso intensivo.
Los composites resistentes a la corrosión pueden reducir los problemas característicos de determinados elementos metálicos sometidos continuamente a ambientes húmedos.
También pueden ofrecer una menor conductividad térmica, algo especialmente útil en superficies expuestas al sol.
Sin embargo, la resistencia del material no significa que toda la instalación quede libre de mantenimiento.
Las conexiones, boquillas, juntas, elementos de fijación y componentes hidráulicos deben seguir formando parte de los programas de inspección.
¿Qué ocurre cuando se interrumpe la recirculación o el tratamiento?
Una parada del sistema no significa necesariamente que el agua se vuelva insegura de forma inmediata, pero sí interrumpe los procesos diseñados para mantener su calidad.
Por ello, una avería de:
· bombas;
· filtración;
· dosificación;
· sensores;
· recirculación,
debe evaluarse antes de continuar utilizando la instalación.
Dependiendo de la naturaleza de la incidencia y de los parámetros obtenidos, puede ser necesario suspender temporalmente el uso hasta recuperar las condiciones previstas.
La decisión debe basarse en el sistema de autocontrol y en la normativa aplicable, no únicamente en la apariencia visual del agua.
Seguridad significa combinar hidráulica, química y mantenimiento
La calidad sanitaria de una zona de juegos acuáticos no depende de una sola máquina ni de un único producto químico.
Es el resultado de la cooperación entre:
· drenaje;
· recirculación;
· filtración;
· desinfección;
· medición;
· dosificación;
· mantenimiento;
· control operativo.
Si uno de estos elementos deja de funcionar correctamente, los demás pueden no ser suficientes para mantener las condiciones previstas.
Por eso, la infraestructura debe diseñarse como un único sistema técnico desde el principio.
Un buen proyecto facilita posteriormente el mantenimiento, permite reaccionar ante cambios en la ocupación y ayuda a mantener unos parámetros de agua estables durante toda la temporada.
FAQ
¿Todos los parques infantiles acuáticos utilizan agua recirculada?
No. Existen sistemas de paso único y sistemas de recirculación. En estos últimos, el agua se recoge, filtra, trata y vuelve a utilizarse. La solución adecuada depende del proyecto, del consumo previsto y de los requisitos sanitarios aplicables.
¿La filtración es suficiente para mantener el agua segura?
No. La filtración elimina principalmente partículas y suciedad física. El control microbiológico requiere un sistema de desinfección adecuado y el seguimiento de los parámetros de calidad del agua.
¿Qué nivel de cloro libre se exige en España?
Cuando es aplicable el Real Decreto 742/2013 y se utilizan cloro o derivados como desinfectante, el valor paramétrico de cloro libre residual es de 0,5 a 2,0 mg/L. Debe comprobarse también la normativa autonómica correspondiente.
¿Es obligatorio medir el agua cada cuatro horas?
No existe una regla estatal general de cuatro horas para todas las instalaciones. El Real Decreto 742/2013 establece para determinados parámetros un control rutinario mínimo de una vez al día antes de la apertura, aunque la comunidad autónoma, el sistema de autocontrol o las condiciones de explotación pueden exigir controles más frecuentes.
¿La radiación UV puede sustituir completamente al cloro?
No debe asumirse de forma general. La radiación UV puede complementar el tratamiento del agua, pero no deja un desinfectante residual en el circuito. La configuración debe adaptarse al tipo de instalación y a los requisitos sanitarios aplicables.
